ADVERTENCIA

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Este blog tuvo su nacimiento, desarrollo y muerte. Resucitó por un tiempo, pero lo he vuelto a matar.

Cerré el acceso por un tiempo con la firme intensión de borrarlo, pero la señorita Ángela Pablo dice que una cosa es cerrar una cuenta de twitter, y otra más grave, borrar un blog. Creo que tiene razón, como dice ixcolai: ¿qué estudiarán los antropólogos del futuro? Pues tal vez lean blogs. Así que lo dejo aquí, como muestra de lo alguna vez que fui, pero ya no soy más...

Los rumores dicen que ahora me pueden encontrar por acá:

http://estoyllenodedudas.wordpress.com/


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Dejo la vieja advertencia de este blog, ya que continua siendo válida:

Escribía en español, inglés, francés y mal catalán porque me agradada hacerlo. No soy galo, catalán o anglosajón. Y si crees que soy mexicano sólo porque nací en este país, te reto a que definas tu concepto de nación y por lo tanto de nacionalidad.

Las expresiones aquí mostradas fueron un reflejo de mi estado de ánimo al momento de escribirlas, y si lees profundamente, verás que mi estado de ánimo cambia como menguante es la luna.

Si te sientes ofendido por alguna idea expresada en esta página, recuerda que "duras no son las palabras, frágiles las mentes que las interpretan".

¿Quedó claro? Si no es así, deja un comentario en la entrada del conflicto (junto con tus datos) y me comunicaré contigo a la brevedad.

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lunes, junio 29, 2009

3. Lo que no como.

Espetado por Sólo Héctor |

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  1. Pescado. Lo odio a morir. Algunas veces puedo comer atún ó salmón, y unas tantas menos trucha, pero está última tiene que estar excelentemente preparada y una cada año o dos o tres...
  2. Habas. Fenómeno interesante: tostadas y con chile como botana sí las como, pero cocinadas ni en pesadillas.
  3. Frijoles. Sí sí sí, yo sé que por ser mexicano es casi un must que adore los frijoles, pero no es algo que mate por comer, puedo comer un plato a la semana, pero más ya no es algo que me haga mucha gracia. Este hecho me ha traído un sinnúmero de burlas entre mis amigos y familia: "Hein? no come frijoles porque se le va a olvidar el Francés/Inglés/Alemán" (los idiomas que más o menos hablo). Simplemente: no me gustan.
  4. Tortillas. En este país, las tortillas de maíz se consumen con cada comida y yo no las consumo mas que para hacerme tacos... y no lo hago muy seguido. Cuando voy a comer a alguna casa de invitado siempre me preguntan: "¿cuantas tortillas vas a querer?", o si ya las calentaron y ven que no como: "¿no vas a querer tortillas?", siempre se sorprenden cuando digo: "Gracias, pero no como tortillas con la comida".
  5. Pollo. Otro alimento que por mi voluntad muy rara vez como. Empecé a odiar este alimento cuando a mi padre le prohibieron comer carne roja, desde entonces en mi casa es pollo y pavo para cualquier comida.
  6. Pavo. Mismo caso del anterior.
  7. Carne de cerdo. Nah mentira, sólo lo digo así para hacer enojar a mi padre, simplemente no me gustan las patas de cerdo, lo demás sí lo como.
  8. Cebolla cruda... ya cocinada no tengo problema.
  9. Nieve de vainilla, menta o menta con chispas de chocolate. Iiiiuk!
  10. Berenjenas. Simplemente no se me antojan.
  11. Arroz rojo con verduras o chícharos (también el blanco con verduras o chícharos). Yo soy feliz comiendo arroz simplemente hervido, cosa que mi padre odia... y como mi madre cocina para él, pues no me queda de otra mas que quitarle los chícharos y las verduras a mi plato de arroz.
  12. El betabel (o remolacha). Como el pescado, tienen la peculiaridad de que simplemente con olerlos me dan unas ganas de vomitar increíblemente fuertes.
  13. Los cueritos. Iiiiuk!
  14. Los chícharos.
  15. Mamey.
  16. Pata de res. Sip, para los que no lo saben, en Veracruz (y me imagino que en otras partes también) se acostumbra comer los cartílagos de las patas de res.
  17. Patas de pollo. Sí, odio el pollo pero siento un profundo por las patas y las mollejas de pollo.
  18. Wacalao, digo, Bacalao... en primera es pescado... y en segunda es suuuuuuuuuper salado.
  19. El tesgüino... Iiiiuk! Lo prové en Puerto Vallarta y fue debut y despedida.
  20. Manzanas. Ni las rojas, ni las verdes, ni las amarillas, ni las Whashington... ¡Nah!
  21. Tamales de elote de Veracruz.
  22. Pie o pan de elote.
  23. Patas y pescuezos de pollo. Ya dije en el punto 5 que no me gusta el pollo, pero tengo un especial repudio a las patas y pescuezos de pollo. Gracias Jo: por recordarme su babosa consistencia.

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6 Rumor(es):

ge zeta dijo...

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.... ¡Eres una odiosa princesa!

Aura dijo...

Melindrosillo.

A mi tampoco me gustan las patitas de puerco, como que no entiendo qué tienen de comestibles. La nieve de menta con chocolate es una mentada.

La cebolla cruda sabe bien con mucho limón y orégano.

¿Acompañas al arroz cocido con algo? Acá le ponemos salsa de jitomate con queso y todo junto se llama morisqueta. Ñomi.

Melindrosillo.

Hein? dijo...

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@Aura: no tienes ni idea... verme comer pollo (cuando me veo obligado a), es una de las experiencias más surrealistas que pueden suceder cerca de mi persona. La grasa del pollo me da un asco terrible y por eso reviso cada bocado meticulosamente antes de metérmelo a la boca.

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Aura dijo...

¡JAJAJA! Acabas de colocar en mi mente una graciosísima imagen.

Me gusta el azul.

Hein? dijo...

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@Aura: sip, a mí también me gusta... este blog empezó verde y siempre he querido regresarlo a ese color, pero hasta ahora no he encontrado una plantila ad hoc.

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Laura dijo...

Jajaja, podríamos salir a comer si no fuera porque a mí me gusta mucho el pescad

'Ugh' por las habas, los frijoles... pasan. La cebolla la puedo comer en poca cantidad mientras sea cruda y con mucho limón, cocida casi no. Aplica lo mismo para el betabel.

Pensé que yo era el único ser que sacaba los chícharos del arroz y los escondía discretamente en una servilleta porque preferiría comerlo solito, hervido nomás. Yo sí quiero probar las berenjenas. Podría no comer cerdo nunca en la vida y ser feliz, nunca probaría las patas de res, me arriesgaría con el helado de chocomenta y el de vainilla me gusta...

Las tortillas me dan igual, el mamey sabe bien pero tiene una consistencia desagradable. Las manzanas no me gustan, pero las acostumbro porque me sientan bien cuando estoy baja de azúcar.

El pollo... podríamos hacer todo un apartado de él. No me disgusta taaaanto como a tí, pero desde que me tocó ir a auditar un rastro, no puedo verlo de la misma forma. Antes de comerlo, tengo qué apartar las imágenes de las canaletas con sangre coagulada y moscas, los trozos verde/azulosos de pollo de hace no sé cuánto porque como están en línea de producción continua, si uno cae, se queda ahí. El olor de plumas quemadas, las víceras que se derraman cuando la cuchilla abre el pecho de los animales. Uy, una gloria ese sitio.