ADVERTENCIA

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Este blog tuvo su nacimiento, desarrollo y muerte. Resucitó por un tiempo, pero lo he vuelto a matar.

Cerré el acceso por un tiempo con la firme intensión de borrarlo, pero la señorita Ángela Pablo dice que una cosa es cerrar una cuenta de twitter, y otra más grave, borrar un blog. Creo que tiene razón, como dice ixcolai: ¿qué estudiarán los antropólogos del futuro? Pues tal vez lean blogs. Así que lo dejo aquí, como muestra de lo alguna vez que fui, pero ya no soy más...

Los rumores dicen que ahora me pueden encontrar por acá:

http://estoyllenodedudas.wordpress.com/


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Dejo la vieja advertencia de este blog, ya que continua siendo válida:

Escribía en español, inglés, francés y mal catalán porque me agradada hacerlo. No soy galo, catalán o anglosajón. Y si crees que soy mexicano sólo porque nací en este país, te reto a que definas tu concepto de nación y por lo tanto de nacionalidad.

Las expresiones aquí mostradas fueron un reflejo de mi estado de ánimo al momento de escribirlas, y si lees profundamente, verás que mi estado de ánimo cambia como menguante es la luna.

Si te sientes ofendido por alguna idea expresada en esta página, recuerda que "duras no son las palabras, frágiles las mentes que las interpretan".

¿Quedó claro? Si no es así, deja un comentario en la entrada del conflicto (junto con tus datos) y me comunicaré contigo a la brevedad.

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viernes, febrero 13, 2009

102

Espetado por Sólo Héctor |

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Hoy en la mañana, mi bisabuela -a sus 102 años- falleció.

La sobreviven 5 hijos, aproximadamente 15 nietos, no sé cuantos bisnietos (incluido yo) y un tataranieto.

Mi bisabuela guardaba gran parte de sus recuerdos intactos hasta hace un par de años: eran de gran interés sus anécdotas de cuando conoció a Pancho Villa o cuando la casa de sus padres se quemó quedando la familia en la ruina (siendo que antes poseían una buena posición económica y social). O más aun, cuando en su juventud, siendo ella una maestra rural, los cristeros no la agredieron o mataron por ser mujer (pinches discriminadores de mierda).

Mi bisabuela siempre fue terca: hasta hace poco bebía cerveza con su comida y sazonaba sus alimentos con mucho picante y sal (siendo que esas cosas las tenía prohibidas por su médico). Pero no sólo eso, cuando le preguntaban si no quería descansar ya, a sus 100 años, ella decía que no, que no se quería morir. Sin embargo, el año pasado fue terrible, incluso su afán de aferrarse a la vida se había ido. Ahora descansa.

Desafortunadamente ella vivía a varios estados de mi casa, por lo tanto no creo que seamos capaces de asistir a su entierro estando la situación económica medio tensa, mis padres enfermos y yo con tarea.



Requiéscat in pace bici... nos encontraremos en otra vida, en otro universo, en otro plano existencial o cuando el azar reúna nuestras moléculas recicladas por el proceso de descomposición. Extrañaré tus relatos históricos.

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