ADVERTENCIA

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Este blog tuvo su nacimiento, desarrollo y muerte. Resucitó por un tiempo, pero lo he vuelto a matar.

Cerré el acceso por un tiempo con la firme intensión de borrarlo, pero la señorita Ángela Pablo dice que una cosa es cerrar una cuenta de twitter, y otra más grave, borrar un blog. Creo que tiene razón, como dice ixcolai: ¿qué estudiarán los antropólogos del futuro? Pues tal vez lean blogs. Así que lo dejo aquí, como muestra de lo alguna vez que fui, pero ya no soy más...

Los rumores dicen que ahora me pueden encontrar por acá:

http://estoyllenodedudas.wordpress.com/


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Dejo la vieja advertencia de este blog, ya que continua siendo válida:

Escribía en español, inglés, francés y mal catalán porque me agradada hacerlo. No soy galo, catalán o anglosajón. Y si crees que soy mexicano sólo porque nací en este país, te reto a que definas tu concepto de nación y por lo tanto de nacionalidad.

Las expresiones aquí mostradas fueron un reflejo de mi estado de ánimo al momento de escribirlas, y si lees profundamente, verás que mi estado de ánimo cambia como menguante es la luna.

Si te sientes ofendido por alguna idea expresada en esta página, recuerda que "duras no son las palabras, frágiles las mentes que las interpretan".

¿Quedó claro? Si no es así, deja un comentario en la entrada del conflicto (junto con tus datos) y me comunicaré contigo a la brevedad.

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domingo, diciembre 21, 2008

¿La mano que acaricia mi hombro?

Espetado por Sólo Héctor |

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Apagaba la televisión, me levantaba del sillón y caminaba al cuarto contiguo, en dicha habitación encontraba a mi madre cubierta por una cobija en un de los sillones de la sala. Cruzábamos algunas palabras y de pronto sentía una mano realizando una caricia en mi omóplato derecho.

Se suponía que nadie más estaba ahí aparte de mi madre y yo, así que volteaba rápidamente y encontraba sobre el sillón de junto una imagen tétrica yaciendo sobre él (ya saben, un amasijo de harapos negros desgajados y roídos, donde debería de haber un rostro sólo había un vacío, apariencia tenebrosa, etc.), los cuales de pronto cobraron volumen.

Sí, algo así, pero sin el cráneo.

Por si no estuviera lo suficientemente petrificado de miedo en mi sueño, de la masa de harapos se estiró un brazo y se asomó una mano esquelética que me apuntaba.


Supongo que he de haber puesto una cara horrenda porque mi madre preguntó:

- ¿Qué pasa?

¡Y zaz! Que despierto sin haber respondido su pregunta.



NB. Mis sueños cada vez son más raros. XD

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